EL 2018, AÑO QUE ABUNDE LA ESPERANZA.

 

 

 

 

Estamos iniciando un nuevo año, no sabemos qué hechos pueden repercutir en nuestra vida, dejándonos un sabor dulce o amargo, pero hay una virtud que se nos ha dado que no debemos descuidar y mucho menos olvidar: "La Esperanza"

 

La mitología griega procuró darnos una explicación de cómo surgió esta virtud. 

 

Va ser el poeta Hesíodo en su obra: "Trabajos y Días", quien nos relata el mito por medio del cual Pandora; (primera mujer creada con barro por el dios vulcano) abre el ánfora que contenía todos los males; que habían sido encerrados por Prometeo (el creador de los hombres) con el fin de librar a la humanidad de infinidad de padecimientos, pero la cierra justo antes que la esperanza fuera liberada. Esta visión confiada por los dioses, a Pandora es veleidosa.

 

Para el Cristianismo la esperanza es la confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna apoyando nuestra naturaleza, en el auxilio omnipotente de Dios (Santo Tomás de Aquino).

 

El catecismo de la Iglesia Católica lo expresa más ampliamente cuando nos dice: "La Esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los Cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza, en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestra fuerzas, sino en el auxilio de la Gracia del Espíritu Santo. 

 

Debemos considerar que la esperanza cristiana está acompañada de un hacer, de un accionar del ser humano, no conlleva el no hacer nada, todo lo contrario se debe actuar, reaccionando positivamente con la esperanza que el auxilio de la Gracia Divina nos acompaña y las metas y proyectos se alcanzan.

 

Msc. Mercedes Mesén Valverde.

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