TOP SECRET: “Matar al mensajero”

Ojeo el periódico, escucho noticias, visualizo nuestro mundo inmerso en problemas, desesperanzas, en sombras fatídicas que cierran cualquier cambio a mejor, hacia la luz, al optimismo, a la esperanza… Mejor “matar al mensajero”, a este chivo expiatorio que trae malas noticias en lugar del autor de las mismas, que al final de cuentas somos nosotros, los seres humanos, coparticipes de idílicos mundos y realidades efímeras. Algunos emisarios eran enviados o pregonaban tan malas noticias que, el receptor y remitente de dichas malas nuevas, se desquitaba su enojo/ira matando al responsable de estas poco halagüeñas misivas. Pobre inocente, que muchas veces no conocía el contenido del mensaje. Simple desquite.
 


En el país de los ticos (Costa Rica), en el argot popular le llamamos a la cabeza “jupa”. Por lo tanto, a los que no tienen jupa les corresponde ser “desjupados” y los de cabeza grande “jupones”, esté último sirve como atributo para los que son tercos, terquísimos.

Plutarco nos dice que “el primer mensajero que dio la noticia sobre la llegada de Lúculo estuvo tan lejos de complacer a Tigranes que éste le cortó la cabeza por sus dolores, y sin ningún hombre atreverse a llevar más información, y sin ninguna inteligencia del todo; Tigranes se sentó mientras la guerra crecía a su alrededor, dando oído sólo a aquello que lo halagaran”, pincelada entresacada de “Vidas Paralelas”.

Deseando hacer síntesis de los dos párrafos anteriores, ante el abatimiento y pesimismo que se palpa y respira en un mundo lleno de problemas, carente de ideas y malas noticias, a sabiendas que podemos ser desjupados por pregonarlas o anunciarlas, propongo cambiar pensamiento y actitud -nada nuevo por ser idea evangélica-, seamos luz en la oscuridad, esperanza y caridad para un mundo cerrado o acostumbrado a vivir fuera de sí, en el vació, entre las cosas.

Propuestas a corto, mediano y largo plazo:
• Conversión en San Pablo,
• Introspección en San Agustín y
• CEAR en los Agustinos Recoletos.
¿Con cuál te quedas? O es un tipo de emboscada, ¡cuidado!, las tres pueden tener el mismo objetivo. Si es una trampa, entonces, “que maten al mensajero” por engañoso, malintencionado y novedoso.

Eminente peligro para laicos, colaboradores y frailes del CEAR. Corremos el riesgo de quedarnos sin jupa o, con valentía, tomemos y diseñemos la hoja de ruta y pongamos nuestro granito de arena en esta sociedad. Tal vez se escuche el grito de “NO MATEN AL PORTADOR DE BUENAS NOTICIAS”. Pero… cuál es esa buena noticia, ¿cuál?

Se ha infiltrado la noticia, es un top secret, Jesucristo también está en el CEAR esperándonos, ESPERÁNDOTE. ¿Aceptas esta desafiante misión? 

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